Creo que estoy cerca de llegar al jodido fondo de la cuestión. A estas horas no sé si debería estar poniendo lavadoras, escribiendo en el blog, viendo El Padrino por primera vez o dándole forma a ELIDUP, de la que por cierto, tengo nuevas ideas.
Veamos, ayer en el trabajo, cuando dije que me despertaba a las 4:30 de la mañana para ir a trabajar, les impactó que me levantase tan temprano y aseveraron que no hay persona humana que aguante ese ritmo, incluso casi llego a notar empatía con eso de que esté desganado y distraído en mi vida diaria. Quepa aclarar que, con frecuencia, cuando parece que vamos a iniciar un tema de conversación interesante, coge alguien y lo desvía.
Volvamos a marzo de este año. Le insinúo a mi madre que quiero volver a Madrid a cualquier precio, aun si es a costa de cobrar el paro y, lógicamente, mi madre se niega en rotundo. Yo estaba quemado del estilo de vida que llevaba, supongo, en el que no separaba trabajo de tiempo libre, aunque todos sabemos que se me da de lujo quejarme y ponerme excusas yo solo.
Busco casa y en lugar de lo que hace todo el mundo de buscar concienzudamente y comparar precios me meto cagando leches en la casa que valía menos dinero de toda Zaragoza y todo porque me dijeron que tenía que contestar rápido. Con dos cojones.
Tiempo atrás en noviembre, ya había yo adquirido una PSP go!, un ordenador portátil, un iPod Touch de 64 gb, el conjunto de PS Move y unos cuantos juegos todo esto a pagar en “cómodos” plazos, por culpa de la tarjeta del Corte Inglés. Así que cuando vi en la web del banco que podía acceder a un préstamo instantáneo no dudé en hacerlo. Así mismo tenía una tarjeta de crédito de la Fnac, que me dijeron, valía no solo para comprar a plazos con ellos sino para disponer de dinero a crédito directamente. Ahora sumadle viaje a Colombia, casa, moto caprichitos varios y no mirar cuanto dinero me queda en la cuenta cada vez que saco. A tomar por culo la bicicleta, me ha pasado lo mismo que a España, he especulado por encima de mis posibilidades y ahora el sueldo se me va entero en pagar plazos y gastos.
No solo eso, hay cosas a las que no renunciaría por nada del mundo tales como ADSL o teléfono móvil con internet, ya son más gastos.
Si, satisfacción a corto plazo y arrepentimiento poco después. Digamos que estaba satisfaciendo todas mis ansias pasadas a la vez, fruto de no saber controlarme con el dinero manda huevos.
Si le cuento todo esto a un psicólogo me daría unas pautas de conducta para variar mis hábitos y que todo volviese a su cauce, ¿no?
Dicha suposición se basa en que ya he pasado por eso. Y en que cuando yo tenía 12 años el psicólogo le vino de lujo a mi madre por un problema que tenía yo (¿WTF?).
Veamos, un médico, de la especialidad que sea le dices, tengo dolor de cabeza, tos, estornudos, mocos y fiebre. Y el médico te dice que eso es una gripe. Al psicólogo le dices los síntomas… ¡y no te dice lo que te pasa!
Tanto tu médico de cabecera como el psicólogo supuestamente son médicos profesionales, ¿no? Es más, además de decirte que tienes gripe, te dicen cómo se cura.
No pongo en duda que la psicología sea efectiva o no, lo que digo es que sabiendo lo que a uno le pasa, es más fácil obrar en consecuencia y no reincidir en caso de que se vuelvan a dar las circunstancias que te causaron ese estado anímico pues será más fácil identificarlas.
Yo, cuando creo saber lo que me pasa, me topo con una capa aun más profunda del problema. Ahora sé que la cosa no solo va de satisfacer inmediatamente mis deseos, es peor. También he caido en la cuenta de que cuando tomo decisiones, no las pienso, las hago y ya está. La extensa mayoría de las veces, lo que yo he convertido en un problema no lo hubiera sido si tan siquiera hubiese tomado las decisiones en frío. No hacen falta sesudos análisis de los pros y los contras sino simple y llanamente, pararme a pensar lo que decido. Así pasa, que siempre me toca ruborizarme y mirar hacia abajo cuando la gente me pregunta si no pensé en los contras de la decisión que estaba tomando, como no.
Aunque creo estar dando ya pasos para solucionarlo. Ya creo haberme dado cuenta de todo el problema. Aunque como ya, 27 años después, creo que me empiezo a conocer bien, y creo que ya conozco bastantes más causas de mi impulsividad, basta con no alimentarlas. Ya sé que me causa impotencia no tener amueblada mi cabeza y lo trato de suplir con parches que no hacen sino empeorar las cosas. Pasa por no querer alimentar, y nunca mejor dicho, mi satisfación inmediata comiendo, aunque supongo que ese es el menor de mis problemas ahora mismo. Pasa por no desear caprichos materiales, pasa por prescindir de tanto ir al cine y aprovechar el ADSL que para eso lo tengo y más cuando tengo tantas pelis antiguas por ver. Pasa por no bajarme juegos hasta reventar el iPod sino pasarme los que ya tengo, pasa por no desear tanto cacharrito y por reprimirme esos deseos que, a estas alturas ya no tienen nada que ver con cosas que llevase años deseando tener, sino con que a mi está chupado venderme la moto.
Ahora bien, sopesando que no me sobra de mi sueldo para comer, por gilipollas pero no me sobra, la mejor solución que se me ocurre es reunificar mis pagos. No es que lo esté deseando, es que prefiero una toba en la oreja a 20 latigazos al mes.
Por otro lado, hablaros de ELIDUP. Algunos ya sabéis lo que es, a la extensa mayoría os lo diré por Twitter más adelante, cuando pueda mencionar lo que significan esas siglas sin miedo a que me lo plagien. Deciros que me veía muy limitado por la localización y por los personajes así que, lo primero que voy a hacer es adelantar la cronología unos meses antes para poder profundizar más en los personajes y, de paso, poder empezar con algo más de acción. Lo segundo, es que, dado que no conozco lo bien que debiera los sitios en los que quiero localizar la novela (ups, se me escapó; guiño guiño), lo mejor es inventármelos, así no tengo que conocer ni su gente ni sus calles sino que surgirán de mi imaginación, y de esta manera no tendré que consultar el Google Maps para seguir escribiendo si bien esos pueblos ficticios sí estarán en países reales como por ejemplo, España.
Además, no sé si os he mencionado por aquí a mi vecino, sino lo hago ahora. Es un tío cuya ÚNICA afición es la música, si es que se le puede llamar afición a eso.
- Se jacta de que mi órgano Casio de 250 € es de juguete, y si no me lo pillé más caro es porque de momento para recuperar la soltura perdida durante años me vale
- Se jacta de que no sé improvisar y, aun siendo verdad, sé algo de solfeo y tengo buen oído para la música. (Tiempo atrás, me dio clases, aunque durante muy poco tiempo, el ex teclista de “Greta y los Garbo”) cosa que a mi hermano le dices acordes y los sabe tocar, él no.
- Después de semanas insistiéndome en que hiciese música con él, llego a su casa y lo único que sabe hacer es empalmar loops, igual que yo en mi época de experimentar con el Music de la PlayStation o con el Fruity Loops que regalaban con los cereales de Kellog’s. Que ojo, que no es que yo sí sepa, es que para mí hacer música es crear algo por ti mismo, no algo enlatado, eso yo también lo sé hacer.
De momento me quedan muchas cosas por hacer y no he empezado, así que como ya he terminado con el blog, lo publico y a cenar, que ya es hora. Que la Potra os acompañe. Ciao