Estoy mas nervioso que el dentista del conde Dracula en la consulta del psiquiatra (si, no se me caen los anillos por decirlo) pero no porque tenga.algún tipo de miedo sino porque tengo ganas. Este es un momento que aunque no lo supiese, llevaba años esperando aunque nunca encontraba un buen argumento para tomar esta iniciativa. Siento que estoy encarando todos los traumas de mi vida y que estoy a punto de cogerlos por los cuernos pues voy firmemente decidido a solucionar mi problema de carácter de una vez por todas. Ahora mismo estoy mirando a mi infancia, a mi adolescencia, a mis viajes de final de curso, a como mi primera cagada conocida se remonta a cuando me escape de casa de mis abuelos con solo dos añitos aunque solo andase unas pocas decenas de metros porque creia que me habia dejado en el parque mis muñecos de David el gnomo y de la zorra Suit o como se escriba. Estoy mirando a los tortuosos viajes de fin de curso, a estar en Mallorca renegando de salir de fiesta y de como, manda cojones, los monitores de la excursion nos buscaron por todo Palma, cuando nos habíamos quedado en pijama en la recepcion del hotel viendo la tele. En fin. Esta vez no pienso solucionar solo una parte del problema. Pienso llegar a la raiz sea como sea y por fin he hecho lo correcto para encontrarla. Que la Potra os acompañe. Ciao.
Categoría: Anecdotario de cada dia
A estas alturas no voy a debatir sobre la forma de desfogarse y de divertirse que tenga cada cual. Ya pasé esa etapa hace tiempo. Lo de salir de fiesta, en el sentido que la mayoría de la gente lo entiende, ya comprendí que no depende del hecho en sí mismo sino el qué y con quién lo hagas. Lo de anoche fue una noche de fiesta más, lo que sí era excepcional era el motivo, una amiga del barrio acababa de terminar la carrera de medicina y había que salir a celebrarlo. Bruno, como buen samaritano que no quiere que me quede en casa, me dijo que ayer me llamaría para quedar. Lo que no me esperaba es que fuese un mensaje ya que de un tiempo a esta parte ya casi todo el mundo me habla por el dichoso whatsapp. Que si fuese para sustituir un mensaje bien, pero cuando pretende sustituir una conversación, me lleva los demonios, con lo cómodo y ágil que es hablar habiendo apps para llamar gratis igual que las hay para mandar mensajes… Al caso, que Bruno me envió un SMS (esa especie en peligro de extinción) y cuando me sonó, me esperé que fuera de publicidad y no le hice caso al teléfono. Ya cuando por fin me llama para preguntarme dónde estoy, me informa de dicho mensaje, del que no había reparado aun. Menos mal que el sitio en el que habíamos quedado me pillaba cerca andando. Conocí a Laura, una chica del circulo de amistades de María, la “lisensiada” en medicina, conocí a Juli, el novio de María y me reencontré con otra María de ese circulo de amistades a la que hacía tiempo que no veía.
Cuando llego a casa de María, la médica, ya mientras cenaban unas pizzas (yo ya había cenado), me saqué mi móvil y les enseñé el launcher que tenía instalado. María, la que no es médica, me pidió que le instalase dicho launcher cuando le mostré las virtudes y pijotadas que tenía. Maldita la hora, le pasó lo mismo que a mí al poco de comprarme el mío, de hecho tenía el mismo móvil que yo, gracias a lo cual supe como arreglárselo.
Lo que le pasó es que se le atascó el móvil después de instalar el launcher y ya no volvió a reaccionar en toda la noche. Había dos opciones, que el cacharro reconociese que se había atascado como me pasó a mi y esperar a dicho momento a operar con él y desinstalarle el condenado launcher o, si eso no pasaba, instalarle una ROM nueva. Y ahí viene lo gracioso, tenía que ser esa noche y tenía que ser con mi ordenador ya que no había mas cables micro USB ni más ordenadores operativos a mano. Vale, de la fiesta no hablaré no por nada, sino porque todo el mundo sabe exactamente como es pasárselo bien saliendo de fiesta.
Lo gracioso fue que como no sabíamos llegar desde Cascorro hasta Santa Ana ni con el dichoso GPS, cogimos un taxi y ver a María la médica hablar con el taxista era un show, que pena que no la grabase en video.
Pues tras volver de fiesta, rato en el que eché a Juliana de menos porque en un principio iba a hablar con ella esa noche por internet, pues llegamos a mi casa, y me dispuse a arreglar el móvil de esta chica. Como a la afectada la iban a llevar en coche, dadas las horas de la madrugada, pues estuvieron esperando mientras se bajaba la ROM que había de instalarle en el móvil. Mis padres se mosquearon por el ruido que hicimos pero es que era inevitable. Imaginaos la escena. Y luego para colmo cuando le instalo la ROM resulta que esta no funcionaba así que optaron por irse mientras yo le dejaba el móvil en condiciones de una vez.
Digamos que lo que marca una noche de fiesta no es lo que pasa todas las veces sino lo anecdótico. Y desde luego he pasado un fin de semana como hacía tiempo que no recordaba.
Mas luego anoche vi una carta introducida debajo de mi puerta que indicaba que si el dia 23 no había pagado el alquiler que procedían a desalojar. El caso es que no hay mas opciones, que me voy de la casa y que fue bonito mientras duró pero volveré cuando haya saneado mis cuentas y mi cabeza. Ahora tengo mas objetivos pendientes pero por otro lado puedo priorizar los mas importantes que ya tenía. Que la Potra os acompañe. Ciao.
No sé por donde empezar, raro en mí, aunque siempre tengo fórmulas como esta que me ayuden a romper el hielo conmigo mismo. Relatar los hechos cronológicamente sería un coñazo, más aún con todo lo que ha pasado en estas seis semanas de lo que solo he hablado, si acaso, por encima. Sí que hay cosas puntuales, y no son pocas, dignas de mención como que en maniobras, en un rato distendido con nuestro cabo y nuestro sargento, tuve la osadía de confesar delante de todo el pelotón que no estaba dentro por vocación. Era y es una chorrada, pero lo cierto es que cuando mis principios son otros, tener que hacer cosas propias de un militar (de cuya magnitud no quería hacerme a la idea hasta ese momento) y perder tres kilos en una semana para dedicarme al cine, era un peso difícil de soportar sin que se supiese el porqué. Y ahora que ya lo saben, ni hacen mención a eso, yo me instruyo como un militar más y eso me ayuda a ser mejor persona.
Eso por una parte. Lo de buscar motivación externa, por otra, ha resultado ser un error, me explico. Todos buscamos un entretenimiento, como mínimo, con el que hacer más llevaderos estos tres meses de instrucción. Es un topicazo el hecho de hablar o hacer el quedao en las formaciones, es más, mentiría si dijera que no lo hago, pero es que además, los hay quien se dedican a cachondearse de quienes se hacen ideas preconcebidas de los demás entre quienes me incluyo. Sí, es un error mío querer desahogarme en exceso y tomarme confianzas, puntuales, con gente que, con la mera intención de reirse a costa de los demás, aunque sea por chorradas, utilizan dichas verdades para dicho cometido. Mis reacciones al respecto son de berrinche tonto, en definitiva, infantil por rechazo al cachondeo a mi costa.
Por suerte me alegro de poder comprobar quien merece la pena y quien no, chicas incluidas, para no amargarme pensando que estoy solo. Que es mentira, que en realidad solo era sugestión mía y que esa “gente que merece la pena” ya la conozco, son mis amigos, los de siempre y los que me quedan por conocer en actividades que emprenderé por iniciativa propia, empezando porque me he sacado el carnet de alberguista, aprovechando que hay un albergue al lado de la Academia.
Y hacer cosas que ni sabía que podía hacerlas sube el autoestima que te cagas. Estoy por la causa que estoy, y por eso tengo que echarle huevos, por eso me motiva darlo todo en las actividades físicas, pese a lo vago que soy, por eso he perdido seis kilos en dos semanas, entre otras cosas, y si he sido capaz de todo lo que he hecho hasta ahora, soy capaz de lo que sea, lo cual incluye retos de todo tipo, muchos de ellos necesarios en mi, y que no había sido capaz de llevar a cabo por mera desidia. Por eso, todo lo que me está sucediendo me está viniendo bien, porque en casa no iba a querer cambiar y fuera, no me queda más cojones.
En general estoy viendo que esos cambios no son solo para aprender una profesión, que hasta el hecho de tener que andar erguido para hacer orden cerrado, hace que hasta adquiera buenas costumbres. No puedo decir que me guste, porque no es algo con lo que disfrute en el momento, ni que no, pues noto los resultados. Esto es, con perdón de la expresión, como el que se hace una paja a martillazos, que solo sientes alivio cuando acabas. Mentiría si dijera que no tengo con quien compartir confidencias y llevarme bien ahí dentro. Hay soplapollas incompetentes, como en todos lados, pero también hay gente maja con quien me echo unas risas sanas, o con quien ir a tomar algo y eso es lo que me hace que sea llevadero. En general, me siento tan de puta madre conmigo mismo que solo entiendo las broncas como constructivas, aunque a veces nuestro cabo se pase tres pueblos no con las broncas sino apretándonos las tuercas. Pero eso no hace sino que le eche más mala ostia para estar a la altura de lo que se me pide pues el esfuerzo merecerá la pena. El mes que viene cobro un pastón, del cual, con una parte ayudaré a mis padres que lo necesitan. Por último, ya en el destino estaré como merezco estar, lejos de casa, pero en cómodas circunstancias en las que puedo echarme una siesta por las tardes pero tambien tendré que plancharme la ropa. No viene a cuento, pero tiempo atrás me decía mi madre que yo no estaba preparado para tener una relación estable con nadie. Y oye, yo de lo que tengo ganas es de comerme el mundo, quizá ahora sí esté en disposición, no de iniciar nada serio con una chica, pero sí de tener mucho que ofrecer a quien me conozca de ahora en adelante. Querer es poder y sé lo que quiero y lo que no quiero, así que, esa es una de las razones que me motivan a seguir adelante. Este mes y medio que me queda va a ser duro, pero por mucho que me cueste, después de la cura de espanto no creo que haya nada imposible. Que la Potra os acompañe. Ciao.
