Todo lo que voy a decir ya lo he hablado por teléfono o por messenger con mis familia y amigos, es solo una recopilación de todas esas ideas. Veamos, en la entrada anterior mencioné deprisa y corriendo que había vuelto al cuartel.
Vale, sabemos que soy un desastre y me lo repito a menudo, pero que apenas me pongo a solucionar las cosas salvo cuando no me queda más cojones. Sé que tengo menos sangre que la compresa de la Veneno, que le tengo alergia a los sacrificios, y que el resultado de no sacrificarme es no conseguir nada y al no conseguirlo, ni poner de mi parte para mejorar mi vida, yo mismo me atrapo, pienso en deseos inútiles y los materializo para sentirme mejor momentáneamente aunque las consecuencias de esos deseos sean las que todos conocemos. Y ahora mismamente tengo el ordenador encendido y ropa por lavar y por doblar, pero también tengo unas 13 horas para enmendar eso.
Vale, también ha sabido medio cuartel que no he recogido nada en todo el fin de semana, bien, el sábado me levanté tarde y tenía turno de tarde, y bueno pude haber recogido el domingo, no tengo excusa, pero no me jodas, tengo toda la semana libre. Que sea un vago no quiere decir que no recoja nada, pues si lo estoy haciendo.
Cuando volví al cuartel tuve la enorme suerte de poder vivir con dos compañeros que no tienen manías, que tienen una paciencia infinita y la mejor manera de compensárselo es estar a la altura. Esta semana iba a tomarmela con calma porque sé que puedo permitirmelo y a quien le pique que se rasque, solo estoy seguro de que mañana antes de partir a Madrid tendré todo en orden. Invito a quien pueda de quienes me leéis a ser testigo de que no miento.
Quiero que mi vuelta al cuartel sea mejor que la última vez. Para empezar de los tres que estamos en la habitación el que más manías tiene soy yo y tengo mucho que corregir, sé que hay gente que está harta de mi, pero es gente a la que no le debo nada, lo digo porque hace unos minutos he tenido una conversación con uno de ellos.
Y va a ser mejor, porque el primer error gordo de mi vida del que me di cuenta de que la mano se me mueve sola para sacar la cartera en el Corte Ingles y me di cuenta de ese error después de haber despilfarrado un pastizal y no tener para pagar todos mis gastos mensuales mientras vivía solo en unas condiciones que ni siquiera supe mantener bien. Como bien decía antes, no tengo cojones a conseguir nada de lo que me propongo, prueba de ello es que yo solo me frustro y me desahogo con deseos puntuales, pero hay una forma de evitar eso, ahora que a corto plazo no me queda más cojones que no hacer nada de aquello que llevo años deseando perpetrar, es hacer algo por las tardes que me guste. Cuando empecé el curso que no acabé, lo hice, durante poco tiempo, y por las tardes podía no sentirme acomplejado, podía sentirme normal, pero para entonces ya no era organizado y me costaba disimularlo al tiempo que pecaba de entusiasta y no me podía contener, sé que alguien se aburrió de mi, no se lo reprocho. Pero sé como hacer cosas que me gusten, sé que tengo recursos en Zaragoza para encontrar a gente con la que compartir aficiones y vivencias y no voy a perder la oportunidad de darle sentido a mis tardes, a mis aficiones y a las veintipocas páginas y redes sociales en las que tengo perfil por una razón que aun no existe como tal. Voy a hacer aquello que siempre quise y no he tenido cojones, a tener cada tarde una anécdota que contar. Si estoy entretenido en algo que me gusta, además de darle sentido a mi tiempo libre y tener un poquito más de disciplina, al hacer algo que me llene, no se me volverán a pasar por la cabeza esas paranoias de querer desahogarme por no hacer nada, de cajón de madera de pino, así que esa es parte de la solución.
Sin paranoias ya no ansiaré gilipolleces como vivir solo cuando es innecesario por mucho que me guste más que vivir aquí. Reconozco que si no conviviese con más gente haría lo que me diese la gana y no lo necesito precisamente, lo único que necesito es paz conmigo mismo y por ende, con los demás. Porque esta vez no habrá deseos sino intenciones, esta vez no habrá “errores del pasado” sino planes del presente. Siento que haya tenido que ser así, ya se que el mayor perjudicado soy yo, pero lo siento por la paciencia que me habéis tenido que echar todos estos años, pero ya está, no más lamentos que eso se me da muy bien para tranquilizar mi conciencia y volver a relajarme.
Ah y luego están la novela que quiero escribir, el vídeo de mis andanzas en Colombia, etcétera. Que una vez despeje el camino, vendrá todo rodado. Que la Potra os acompañe. Ciao.
