Una de las cosas por las que me gusta el cine y por lo que me gustaría dedicarme a ello profesionalmente (iba a decir "de mayor", pero creo que eso ya no cuela) es por que me encanta que el cine transmita sensaciones a los espectadores, y a mí es algo que me gustaría poder hacer. En este caso, tras una semana ajetreada, en la que he tenido tiempo hasta de acojonarme con el trabajo, vuelvo para comentaros que me gustaría que, aunque esto no sea cine, y no haya espectadores sino lectores en los que intentar buenamente crear empatía, contuviéseis el aliento ante lo que voy a contar, o por lo menos progresivamente, para no enrojeceros la cara como el niño del anuncio de Volkswagen. Coñas aparte, lo cierto es que, allá por el miércoles de la semana pasada, sumido en un cabreo puntual de estos que me dan por gozar de tiempo libre y no saber en qué aprovecharlo, me dio el punto, y, con mi hermano, me fui a Fuenlabrada, concretamente a casa de mi prima, a que me devolviese la película de Los Increibles, con la que llevaba mas de mes y medio, pero no por nada, sino porque a mi no me salía de los huevos ir a por ella, y con ese pretexto, el resto de la semana no he parado quieto. Como será que no he tenido tiempo ni de pensar en que el Sorteo de las 700 VPP de mi pueblo al que yo estaba apuntado (que por cierto, ese es el tema que nos ocupa), iba a tener y tuvo lugar ayer, domingo. No he parado quieto, y el jueves, en el trabajo, la jornada fue tan aburrida que se me hizo muy larga, y no veas lo que jode llegar a las once y media a casa, suerte que en casa, además de una pescadilla para cenar, me recibían la gente que en ese momento estaba conectada al messenger, para tener sendas y cálidas conversaciones. Pero es que esa misma tarde, antes de que me olvidara el móvil en el trabajo, me llamó mi tío Juli para ver si podía ayudarle el viernes, osea, al día siguiente, a pintar (dado que mi tío es pintor
) en casa de una vecina. Bueno, me explicó que mi cometido era ayudarle a subir trastos como la máquina de tirar la gota (sé que es un compresor de aire y otro cacharro, tranquilos), o los sacos del aguaplas o como se escriba, que no veas como pesan los hijos de puta. Pues el viernes, además de ver a mi primo Alejandro (es lo bueno de trabajar en el mismo portal) que con dos añitos que tiene, sabe latín el jodío; me tiré todo el día sudando como un pollito, y eso que yo no le pasé el rodillo a la pared. No obstante, mi tío me dio 50 € que ya casi me los he fundido (pero no se lo digáis a mi madre que me mata
jajaja) que bien me han venido para comprarme la peli de Cristal Oscuro, por 10 €, ya que me la recomendó Saray encarecidamente, y más por ese precio; para recargar el movil, y para alguna que otra chorrada por ahí. Pues bueno, mi tío, a las seis de la tarde, me dijo que ya me podía ir, pero me tiré un buen rato jugando con mi primo, que no veas lo bien que se lo pasa conmigo, estaba to nerviosito… Tras eso, me pasé por el curro a recoger el móvil y tras eso, a casa. Al día siguiente, la jornada de trabajo se me hizo corta, pero es que estuvo marcada por yo no sé qué estado de nervios que me entró, el caso es que a lo largo del día cometí unas pocas gambas y para colmo faltaban 4 € en caja, motivos suficientes como para que la jefa de personal (primer día que trabajábamos en el mismo horario, yo no sé si es que ella lo tiene flexible o…) me diese un ultimátum: o enmendaba mis errores en la semana que me daba de plazo para ello, o puerta. Imaginaos el cuerpo con el que me marché a casa. Y yo que lo sabía, pero me tocaba trabajar, a la vuelta me encontré con "la segunda parte" del follón que había armado mi madre en poco rato, invitando a toda la familia a pasar un día de piscina en la de nuestra urbanización. Aun me duraba la sensación de lo de antes, y necesitaba contárselo a alguien, así que al poco de volver a casa, la calidez de quienes estaban conectados al messenger (solo asíduos ya, desde que borré a una tanda de contactos que me sobraban) y la confianza de poder compartir no con todos, sino con Saray, con Bruno y con los más íntimos lo del Blockbuster, y en pocos minutos ya me había tranquilizado.
Pero es que al día siguiente, yo que estoy a eso de las nueve de la mañana entre Pinto y Valdemoro (medio adormilao, para el resto de los mortales) oigo como una voz que parecía provenir de algun tipo de megafonía, me despierto más y ya distingo que no era megafonía sino altavoces potentes, y dicha voz provenía de un polideportivo que hay relativamente cerca de mi casa en el que, cuando me espabílé del todo, me acordé de que se trataba del sorteo de la vivienda, al que no podía asistir porque curraba. Menos mal que, desde la cocina no se oía la dichosa voz ("Con nosotros se encuentran Don Fulanito Fernandez, concejal de Izquierda Unida…"). Así que, tratando de ocultar los nervios, me marcho a trabajar no sin tomarme una tila para ir todo lo tranquilo posible al trabajo, y de hecho, solo cometí una gamba (consciente de ello, no como el sábado, que muchas tenían que ver con "juraría haber hecho…) y la caja cuadraba. Y por la tarde, aunque me tocaba irme a recoger a mi hermano a Fuenlabrada, pregunté que si podía ir mi padre, y yo me fui a pasar la tarde con mis compañeros de la escuela taller, vamos con los que se presentaron, a pasar un rato agradable, y así aproveché para desestresarme. Asin que, hoy he ido a la oficina de la vivienda, y ahi no tenian los resultados del sorteo publicados, en su lugar, una nota, decía que mañana ya lo estarán, así que contened el aliento, que quiero pensar que he tenido suerte, y que tengo esa parte de mi futuro resuelta. Que la Potra os acompañe. Ciao.