Categoría: Reflexiones


Yo

Aun conservo inspiración del otro día y pido perdón por la payasada de publicar una entrada a medias pero es que quise guardarlo como un borrador para continuar más tarde y no supe.
Venia a decir más o menos que estoy un poco cansado de ahondar en los defectos de mi personalidad.
Un compañero de trabajo fue quien me lo sugirió despues de decirle que ya había agotado mi sueldo, entre otras razones por lo que pago de teléfono. Le sugerí lo que mis amigos saben ya, que con la paga extra de junio, voy a poner mis cuentas al día.

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Es una pena que no me acuerde de ejemplos que poner como precedentes de aquello de lo que vengo a hablar hoy.  Y pido disculpas por adelantado por no haber seguido con las entradas de lo que fue mi estancia en “el retiro”.  Se me ha estropeado el ordenador y no quiero arreglarlo de momento hasta que consiga cambiar de hábitos.

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Licencia para trollear

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Hace unas pocas semanas, compañeros míos, me acusaron de un delito que hace tiempo que no cometo, el de morder la mano que me da de comer (la única vez que lo hice, me retracté y borré de internet todo rastro posible de aquello). Y no solo de eso, sino de predicar de activista por las redes sociales, pero no echarle un par de cojones y salir a la calle (cosa que mi trabajo me prohibe, por desgracia). Es cierto que en Twitter soy más reaccionario que aquí y entiendo que pueda estar coaccionado por mi forma de pensar, pero la realidad es la misma para todo el mundo, lo único que nos diferencia es tener fe en quien nos va a solucionar el problema o no.

Bien, en la empresa para la que trabajo (con presencia en todo el país) según las instalaciones, hay departamentos con cometidos más exigentes que otros. Y en el departamento en el que yo trabajo, tenemos la suerte de no ser el departamento al que más se nos exige, ni de lejos, de toda la empresa. En un sitio en el que las condiciones de trabajo son de lunes a viernes, que el horario no es sacrificado, que el cometido a desempeñar es, dentro de lo que cabe, llevadero… Pues cabe esperar que la gente esté a gusto. Y lo están, y a ver cómo digo lo siguiente sin caer en prejuicios infantiles… Veamos, hace poco mi cometido ha cambiado ligeramente y ahora voy rotando de instalación en instalación de unas pocas que están próximas entre sí. Y me llamó bastante la atención que en una de ellas, hablando con la gente que hay allí, siendo otro departamento cuyo cometido es más cañero que el nuestro, lo cual te hace pensar en gente que, cuyo cometido le ocupa más horas diarias que a tí, asocias que no estarán muy informados de lo que hay en el mundo exterior y qué va, todo lo contrario. Gente que sabe lo que se cuece en España. Claro que hay un hecho que no se puede pasar por alto, mucha de la gente con la que he podido hablar estos días, hace poco que ha entrado a trabajar, luego esto ha sido un balón de oxígeno para muchos de ellos, y que al no haber tenido sueldo muchos de ellos desde que empezó la crisis, saben mejor lo que es.

Hablo, tratando de contener la mala hostia, empleando eufemismos y rodeos para tratar de ser lo más suave posible, (más que nada porque mi opinión no es nada favorable) ya que me he dado cuenta de que no es tanto el trabajo, (es el mejor remunerado en el que he durado tanto tiempo, el único en el que he cobrado las pagas extra aparte, en el que más días libres haya tenido jamás, etc, así que en ese sentido nunca he tenido quejas) sino las discrepancias con algunos de mis compañeros. En todos lados hay de todo, sí, pero aquí se da la particularidad de que te encuentras una alta concentración de  personas con determinados perfiles. Vamos que esto se lo cuentas a Íker Jiménez y te hace un especial de Cuarto Milenio.

Aquella vez que trolleé al trabajo y cuyo rastro borré de internet, como mencionaba antes, hablaba de un curso de infografía (que abandoné poco después) que estaba haciendo. En dicho curso, era la primera vez en año y medio que me sentía normal. Y cuando digo eso, me refiero a que mis compañeros de curso, a diferencia de algunos de mi trabajo, no tenían esa enfermizo ojo clínico y esa obsesión por convertir en defecto cada jodido y nimio detalle de mi personalidad. Entonces, recordando aquello desde la perspectiva actual, entiendo las ganas que tenía de despotricar lo que pasa es que en el intento, me pasé y generalicé más de lo que debía.

Ahora me retrotraeré a enero de este año, que tenía algo pendiente que contar. Resulta que los primos por parte de mi familia paterna, desde hace 4 o 5 años tenemos por costumbre reunirnos en casa de nuestra abuela, aprovechándolo como excusa para vernos, ya que como vivimos lejos los unos de los otros y las agendas están apretadas, tenemos que ponernos de acuerdo y tal. Bueno, pues como mis padres también bajaron al pueblo, y como mi hermano y yo, a la vuelta a Rivas ya volvimos con ellos, en dicho viaje de vuelta, surgió el tema de conversación, mira por donde, de un compañero mío de trabajo que, quemado de estar aquí en Zaragoza, se le ocurrió la idea de emprender dos negocios uno, apropiarse de  un bar que se traspasaba (por suerte, y gracias a una herencia, tenía unos ahorros con los que poder afrontarlo) y el otro, una tienda-ciber en la que se vende y rootea toda clase de cacharritos electrónicos. Este último no sé si finalmente lo ha llevado a cabo, porque, por lo que sé, el bar ya le ocupa bastante tiempo y le va bastante bien, por lo que me ha contado. Al caso que contándole eso a mis padres, mi madre se marcó un “así deberías habértelo montado tú”, con un puntito de reproche.

Nos ha jodido, con ¿60.000 €? disponibles, cualquiera empieza, y manda cojones que me lo diga cuando sabe lo que me ha costado darme cuenta de la naturaleza de mi estatus anímico.

Por otro lado, en facebook, en poco rato he recuperado el contacto con viejos conocidos del legendario Pelayos de la Presa (que se note que he hecho las paces con mi pasado joé), uno de los cuales (de esos de los que nadie hubiera dado un duro por él) está montado en el dólar con eso de que heredó la empresa del padre de su novia. Como no será que me ha dicho que puede que enchufe a mi novia cuando me la traiga.

Se puede decir que las aguas están tranquilas ahora mismo. Me apunté a una autoescuela pero no he hecho muchos progresos desde entonces, así que ahora que me voy 3 semanas aislado del mundo exterior y sin tecnología de ninguna clase, tenga la excusa perfecta. Más fuí a informarme para hacer el dichoso curso de animación en 3D de los cojones por lo privado aquí en Zaragoza y el espejismo desapareció de repente. 16.000 € del ala que me cuesta estudiar durante tres años. Que va a ser que no, que me hago el grado superior. Quizá sea lo que necesite para no confiarme.

Y ya que me han dicho por ahí que yo como político sería bueno, que quiero participar como sea y que tengo herramientas para hacerlo, se me ha ocurrido que finalmente, la aplicación que tengo para grabar o emitir en directo programas de radio desde el móvil sirva para dar voz a víctimas de la crisis y a gente que está a favor de las medidas que se están tomando. Se me ha ocurrido que le puedo sacar más partido a internet, aparte de eso con más cosas. Permitidme la licencia de que me vaya por los cerros de Úbeda pero, ¿y si cuando yo acabe el grado superior (sic) me monto juegos por mi cuenta, regalo copias a blogs de videojuegos para que lo analicen y me hagan publicidad a cambio, me salga bien la jugada y comience mi ascenso meteórico? Después de viajar al espacio sideral durante unos segundos, decir que para hacer mas amena la espera, he decidido que me traeré a mi novia a España lo antes posible, ya que es preferible pasar calamidades juntos que a 8000 km de distancia. Eso sí que es descabellado, pero merecerá la pena. Que la Potra os acompañe. Ciao.

Que la Potra os acompañe. Ciao

2011, según Twitter

A finales de 2010 se me ocurrió la genial idea de buscar a gente carnavalera por twitter para compartir opiniones en directo del carnaval de Cádiz. Encontré a unas 20 personas o así, uno de ellos, daba la casualidad de que, además, escribe en un blog de fotografía que sigo aunque no muy asíduamente. No sé que fue antes si el huevo o la gallina,  porque yo llevaba como que un año o dos ya teniendo cuenta de Twitter y sin apenas hacerle caso. Luego, se me ocurrió que si muchas noticias del mundo de los videojuegos, surgían de las cuentas de las empresas, o bien de las cabezas visibles como Hideo Kojima y gente así, sería útil seguir a esas cuentas y personas. Así empecé mi actividad en Twitter.

Respecto del carnaval, fue la hostia compartir opiniones con gente que no conocía. Y lo mejor fue poner cosas en el muro de la web del COAC de Canal Sur y que Juan Manzorro lo leyese en la radio. Y sí, me mencionó un par de veces. Pocas semanas después, me entero de que la gente la empieza a liar parda en los paises árabes, sin saber por qué venía a cuento. Lo mejor viene cuando me entero de que todo empezó porque después de quemarse a lo bonzo un tío protestando porque no sé qué carajo de impedimentos le ponían con su tienda, cuando esa tienda era su vida. Y que aquello se hizo eco en Twitter y así empezó todo. Yo no me creía que algo así pudiese ser posible, era demasiado.

Más adelante, y antes de los premios Goya, Álex de la Iglesia aun presidente de la Academia Española de Cine, decidió reunirse con representantes de las principales asociaciones de internautas para debatir sobre el proyecto de la Ley Sinde (que no hace falta que diga de qué va a estas alturas) y salió, contra todo pronóstico, bastante satisfecho. Fue el primero, de los que se dedican a hacer cine, que dio voz a los que consumimos cine. Dichos representantes, dicen que no están a favor de que todo sea gratis, haciendo gala de sentido común. Y que posiblemente de aquella reunión saliesen decisiones que diesen un nuevo rumbo a las descargas. Pero cuando no hicieron ni puto caso a Álex, éste, anunció por Twitter que dimitía. Luego, a un director de cine no tan conocido entre el público mainstream como es Nacho Vigalondo, pero que protagonizaba un anuncio en televisión, la lió parda al decir en Twitter, con unas copas de más, que el holocausto nazi fue un montaje. Le retiraron el anuncio. También por esas fechas, David Bisbal no se le ocurrió decir otra cosa que “nunca había visto las pirámides de Egipto tan poco transitadas, que ojalá se acabase pronto la revuelta”. De vez en cuando siguen saliendo tuits nuevos con el hashtag #turismobisbal.

Poco después dijeron por la tele que habían matado a Bin Laden, y así, sin tribunal de La Haya ni hostias, lo acribillan a tiros, tiran su cadáver al mar y muestran fotos falsas de dicho cadáver por televisión. Mira, aquella mañana, me tiré 4 horas escojonándome de risa con el humor negro que le echaban algunos al asunto. Mientras tanto, surge por ahí un movimiento llamado Democracia Real Ya que viene a estar cabreadísimo con la gestión del gobierno y demás problemas.

No sé cuanta gente se acuerda de cuando se metieron con el tipo de televisión que hace Jordi González y este respondió diciendo “Telebasura tu puta madre”, eso fue en Twitter también.

El día que la palmó Amy Winehouse, los cabronazos de Twitter nos dedicamos a hacer chistes a su costa.

El movimiento Democracia Real ya, convocó concentraciones en plazas céntricas de las principales ciudades de España, una semana antes de las elecciones autonómicas y municipales, para protestar por la mencionada gestión del gobierno. Esto fue un domingo 15 de mayo, de ahí el nombre del movimiento. Había convocadas más protestas esa semana, una de ellas, el día 22 en Madrid. Aquella manifestación no estaba autorizada. A toda leche, empezaron a recoger firmas por internet para que la autorizasen, nada, que no hicieron ni puto caso. Entonces, como protesta por esa desautorización, se dijo en Twitter que se fuesen con las tiendas de campaña a la Puerta del Sol a tocar los cojones. Jamás en mi puta vida he visto algo más poderoso que eso, jamás en mi vida tuve más esperanza que en ese momento, que puta mierda que me pillase arrestado y no pudiese ir a acampar, pero lo seguí todo por Twitter, y jamás en el año que llevo activo en esta red social he visto un reguero de actividad semejante en torno a un mismo tema durante tantas horas seguidas. A la mañana siguiente, para mi decepción poca gente del curro se había enterado de lo que había pasado en la Puerta del Sol.

Claro que, en Egipto, y muertos mediante, las revueltas son lícitas, en España y sin violencia, somos cuatro hippies perroflautas. Y digo yo, me cago en mi estampa. ¿Acaso no todos estamos cabreados por lo mismo? Pues no, consiguen que sigamos teniendo la opinión dividida. Por suerte, en Twitter nos lo tomamos todo con humor y aparece un tal Naniano Rajoy a decir verdades que ni el propio Rajoy de verdad diría con esas palabras. Pues van y le censuran la cuenta y en consecuencia, a las pocas horas, le salen 22 clones a Naniano y un hashtag pidiendo la libertad de ese usuario.

Después nos enteramos de que Urdangarin ha estafado 5 millones de euros con una ONG falsa, y en Twitter le llamamos de todo menos guapo. “Robo a balonmano armada”, dijeron por ahí.

Al caso, que twitter ha sido la primera red social en liarla parda y la primera a la que le han querido silenciar su poder de convocatoria. Ni eventos de  Tuenti ni gilipolleces en vinagre, suerte que en la tele alguien sí se ha acordado de que tenemos voz. Ah, y ahora después de las elecciones el PSOE y el PP se han ido de orgía a ponerse medallas y a aprobar leyes que dijeron que no aprobarían, y algunas de esas leyes no tienen nada que ver con la crisis ni con recortes. Pretenden que tengamos menos poder adquisitivo y menos cosas con las que entretenernos, pues macho, el Rayo Vallecano, una de las ocasiones en las que su situación era frágil, el propio régimen franquista metió mano para que no desapareciese el opio de uno de los barrios obreros más grandes de España.

Ah, y no se nos olvide Jordi Évole, defensor de ideas y removedor de mierda que parecía seca ya, para que nos acordemos de que los poderosos también son humanos y que hay gente que no puede tener tanto morro a nuestra costa y encima les adulemos.

No se por qué me da, que como sigan pifiandola tanto quienes la están pifiando, no les vamos a pasar ni una. Que me da que para alguno sí se va a acabar el mundo como se siga riendo de nosotros. Que la Potra os acompañe. Ciao

Viernes, 7 de octubre de 2011, a eso de las 10 de la mañana, suena el teléfono:

- ¿Si?

- Arroyo, soy Alberto –nombre ficticio- del cuerpo de guardia, que la semana que viene tienes dos días de permiso, ¿cuando te los quieres coger? ¿Lunes y martes o jueves y viernes?

- Pueeees –me pilla de sorpresa- Venga, lunes y martes

- Vale, yo ahora se lo digo a los jefes –nomenclatura ficticia- ¿vale?

- Ok, venga hasta luego.

- Ciao

A los pocos minutos me vuelve a sonar el teléfono

- ¿Si?

- Arroyo, que tienes que venir al cuerpo de guardia a firmar el permiso.

- Vale, pues ahora mismo voy

Ese mismo día me iba a Madrid con mi compañero de habitación en el coche y después de haber ido al cuerpo de guardia a firmar el permiso, llevarme mi compañero a otras instalaciones donde debía dejar dicho documento y bajar a Madrid, me llaman una tercera vez, se me bloquea el teléfono y se tira 20 minutos para volver a encenderse, cosas de android. Ver artículo completo »

La última vez que estuve en Madrid, mi hermano asistió a unas jornadas de terapia regresiva reconstructiva, si mal no recuerdo su nombre. Su estado de ánimo fue como si se hubiese librado de un trauma del pasado o algo parecido y se hubiese quitado esa carga de encima. Me dijo que no hace falta ser experto para hacer una terapia de esas, viene a ser un poco como en la novela de Momo, que muchas veces sólo necesitas sentirte escuchado para desbloquear tus pensamientos y tú mismo dar con las soluciones de los dilemas que te planteas.

Me propuso hacerme una terapia de esas a mí, y, en el transcurso de la conversación, algún resorte mental se me debió activar pues no tardé en relacionar recuerdos entre sí con las emociones que dichos recuerdos me producían. Sólo me hice una pregunta: ¿Cuál es la causa de mi jodido carácter? Y eso por si solo desencadenó la siguiente hora y media de conversación, casi más bien de monólogo porque no paré de hablar en todo ese tiempo. El primer principio viene porque, aunque, ya haya superado en cierta medida la barrera de romper el hielo con la gente (gran hándicap durante mi adolescencia) siempre he sentido la ansiedad (recalco lo de “ansiedad”) de sentirme aceptado. Mis padres llegaron a creer, en su inexperiencia de padres primerizos, que yo padecía algún grado de autismo pues hablaba en tercera persona y decían cosas tales como que no me gustaba mirarme al espejo… Pero al parecer los pediatras o quienes carajo fueran, les dijeron que, simplemente tenía una imaginación de tres pares de cojones. Yo la parte que recuerdo de todo eso es que, mientras cualquier niño pequeño, cuando ve que produce gracia a su alrededor, se siente aceptado y al gustarle esa sensación, repite todo el rato gestos similares; qué va, yo detestaba eso de que me rieran las gracias, pues me juego el nabo y no lo pierdo (más que nada porque sigo siendo así) a que en mi limitado razonamiento de inocente parvulito pretendía que se me tomase en serio con lo que decía. De mi infancia no me puedo quejar ni mucho menos, pero hay una sensación que no sé si es real o no, que por desgracia recuerdo. Digo que no sé si es real porque no sé si es normal en un niño de 7, 8 o 9 años sentir impotencia de no tomar parte en casi ninguna decisión que se toma a su alrededor, ni siquiera en las que me afectaban directamente. Puede que mi memoria me traicione o que fuese un insufrible pedante que quería tener más poder del que me correspondía. Pero desafortunadamente, sólo puedo decir que el recuerdo que tengo es ese.

Reconozco que tengo un carácter para echarme de comer aparte, con buenas intenciones, pero cansino y con muchas manías. Ahora puedo llegar a entender por qué incluso en mi infancia no era la clase de niño con el que todo el mundo quería estar en el recreo.

Se me vienen a la cabeza, sobre todo, recuerdos de cuando estaba en el colegio San Miguel, recuerdos de como todos los pijomierdas de los cojones ya habían ido a Port Aventura con sus papaítos, cosa que, cuando se decidió a dónde se quería ir de viaje de fin de curso, se propuso Londres, harto inalcanzable para el poder adquisitivo de mis padres, más con lo que costaba el colegio. Al único viaje de fin de curso que pude ir con ese cole, fue al de Huelva y recordaré perfectamente en el comedor del hotel como cuando se nos dijo que las habitaciones eran para equis personas (¿4 puede ser?), no sé si es que lo tenían pensado de antemano o yo fui lento de cojones decidiéndome, pero me tocó con dos cacho de cabrones que no conocía de nada en una habitación para dos a la que le añadieron una triste cama supletoria. Para colmo de mi humillación, lo primero que hicieron los criajos fue regodearse de que podían saltar en la cama (de matrimonio) y cuando yo lo intenté, para no ser menos, me cargué un listón del somier, y me tocó clavarme el hueco resultante los tres días siguientes.

Pero entrando en cosas ya más recientes en mi memoria, para mi comunión me regalaron la Gameboy, la primera de todas, la gris tocha con pantalla monocroma y que venía en el pack con el Tetris. Si no me llega a venir con ese videojuego, no la estreno, porque mis padres eran reacios hasta la crueldad, de fomentar en mí ese vicio insano de mil demonios (guiño guiño). Cosas como que, también en mi comunión, maldita la hora en la que me regalaron en vinilo aquel primer recopilatorio de Puzzletron, yo creo que pasé de las canciones de David el Gnomo y “Los Fruittis” a eso directamente. Y claro, mi padre no tanto porque nunca ha sido melómano, pero mi madre muy de Los Beatles, Jarcha, Elton John, Isabel Pantoja, Mecano, Elvis, Pólice y cosas más asequibles al oído que aquel incipiente “chunda chunda” más conocido como bakalao, pues no le hacía ni pizca de gracia, con la consecuente rebeldía mía y ese creciente “mecagüen Dios” que se iba gestando en mis entrañas.

Ya en la adolescencia mis gustos musicales se iban fraguando, ya no era tanto chunda chunda, pero sí más pop comercial y no comercial (lo poco que tenía ocasión de escuchar la radio que tan mal se pillaba en Pelayos de la Presa, hasta para eso era Forever Alone) pero los gustos de la “fauna local” se decantaban más por el flamenquito mierda y la tecno rumba y claro, al no ser el típico fiestero al que le mola emborracharse a calimotxo y fumar, pues otra razón de más.

Recuerdo la adolescencia como la etapa más turbia de mi vida. Por supuesto, mi familia seguía en sus trece con eso de demonizar los videojuegos. Lo que diga la tele, faltaría más, los juegos sirven para que los chavales tengan ganas de matar a sus padres con una katana o que quieran tomar diazepam para sacarle partido al rifle de francotirador, armas que todo el mundo tiene en su casa. Y ya el remate vino cuando comenzó la peor época cultural de la historia reciente de España, cuando desapareció Max Music y los “Megamixes” comenzaron a llamarse “Sessions”, cuando los DJ’s empezaron a ser catalogados como estrellas; cuando maldita la hora en la que salieron las primeras partes de Saw, The Fast and the Furious, American Pie y demás mierda. Cuando Crónicas Marcianas dejó de ser un magacín nocturno serio para convertirse en el germen del insomnio de la mayoría de los chavales de la época que luego venían diciendo no se que coño de Amparo. Cuando tener coche significaba ser poderoso porque las muñequitas de placer deseaban aprovecharse de eso para que las llevasen a las discotecas que, curiosamente, se encontraban todas o bien en polígonos industriales al lado de alguna carretera nacional o bien en pueblos de 6 o 7 habitantes a tomar por saco del culo del mundo, para que el peregrinaje fuera largo y si eras un desafortunado al que habían llevado hasta allí, no tuvieses ocasión de escapar hasta que al conductor (borracho por supuesto) no le saliese de los cojones irse, que, con suerte, sería cuando cerrasen la discoteca, a las 8 o 9 de la mañana del día siguiente. Cuando ser bueno era ser pagafantas sí o sí.

Me doy cuenta de que como compartas alguna afición conmigo la has cagado, porque me poseerá un halo de entusiasmo que no hay dios que me lo quite en horas y llego a ser el tío más coñazo bajo la capa del cielo. Hace pocos días, estando yo en la habitación escuchando la BSO de “El último mohicano”, peli que no he visto aun (entre otras tantas), al entrar uno de mis compañeros, me dijo. “¿Eso qué es? ¿La banda sonora de “El último mohicano”, no?” Normalmente, la peña confunde entre sí las bandas sonoras de Gladiator, El último mohicano, Braveheart y Titanic, incluso alguien por ahí llegó a confundir una de esas con la de Terminator, con dos cojones. Es perfectamente normal, nadie tiene porque tener las mismas aficiones que yo. Pues me sorprendió que mi compañero la identificase a la primera, entonces me confesó su afición a escuchar bandas sonoras, y pasó lo propio. Pero luego pasa el efecto contrario, que como a mi llevan toda mi jodida vida desacreditando mis aficiones, a cada edad las que tocaban, pues yo me pongo siempre a la defensiva y desacredito las suyas, aunque luego cuando Belcebú sale de mi cuerpo, me hacen entender que cualquier afición es respetable y que no necesariamente determinada música convierte en cani a quien la escucha.

Pero es que mi problema de carácter ha ido a peor. Lo de mis impulsos con la pasta son solo la punta del iceberg. Hasta mi madre se ha dado cuenta de que con ella me pongo agresivo verbalmente en ocasiones. Claro, aquí dentro, no puedo pretender que alguien esté siempre al otro lado del teléfono cuando lo necesito, y quizá soy reacio a entablar relaciones de confianza según con quien y todo eso se va sumando… Y ahora mismo no estoy pasando por mi mejor momento precisamente. Estoy pensando maneras de cómo traerme a mi novia a España a corto plazo y no matar del disgusto a mis padres en el intento. Lo más sensato y no queda más cojones que esperar, es que empiece los estudios de lo de los videojuegos el año que viene y esperar a que esté en una situación mejor. Si ella se viene a España tal y como estamos con 5 millones de parados… En fin, que buscaré métodos alternativos de ayuda. Y a ver si mi hermano me hace la terapia regresiva y si sirve de algo. Que la Potra os acompañe. Ciao

A estas alturas no voy a debatir sobre la forma de desfogarse y de divertirse que tenga cada cual. Ya pasé esa etapa hace tiempo. Lo de salir de fiesta, en el sentido que la mayoría de la gente lo entiende, ya comprendí que no depende del hecho en sí mismo sino el qué y con quién lo hagas. Lo de anoche fue una noche de fiesta más, lo que sí era excepcional era el motivo, una amiga del barrio acababa de terminar la carrera de medicina y había que salir a celebrarlo. Bruno, como buen samaritano que no quiere que me quede en casa, me dijo que ayer me llamaría para quedar. Lo que no me esperaba es que fuese un mensaje ya que de un tiempo a esta parte ya casi todo el mundo me habla por el dichoso whatsapp. Que si fuese para sustituir un mensaje bien, pero cuando pretende sustituir una conversación, me lleva los demonios, con lo cómodo y ágil que es hablar habiendo apps para llamar gratis igual que las hay para mandar mensajes… Al caso, que Bruno me envió un SMS (esa especie en peligro de extinción) y cuando me sonó, me esperé que fuera de publicidad y no le hice caso al teléfono. Ya cuando por fin me llama para preguntarme dónde estoy, me informa de dicho mensaje, del que no había reparado aun. Menos mal que el sitio en el que habíamos quedado me pillaba cerca andando. Conocí a Laura, una chica del circulo de amistades de María, la “lisensiada” en medicina, conocí a Juli, el novio de María y me reencontré con otra María de ese circulo de amistades a la que hacía tiempo que no veía.
Cuando llego a casa de María, la médica, ya mientras cenaban unas pizzas (yo ya había cenado), me saqué mi móvil y les enseñé el launcher que tenía instalado. María, la que no es médica, me pidió que le instalase dicho launcher cuando le mostré las virtudes y pijotadas que tenía. Maldita la hora, le pasó lo mismo que a mí al poco de comprarme el mío, de hecho tenía el mismo móvil que yo, gracias a lo cual supe como arreglárselo.
Lo que le pasó es que se le atascó el móvil después de instalar el launcher y ya no volvió a reaccionar en toda la noche. Había dos opciones, que el cacharro reconociese que se había atascado como me pasó a mi y esperar a dicho momento a operar con él y desinstalarle el condenado launcher o, si eso no pasaba, instalarle una ROM nueva. Y ahí viene lo gracioso, tenía que ser esa noche y tenía que ser con mi ordenador ya que no había mas cables micro USB ni más ordenadores operativos a mano. Vale, de la fiesta no hablaré no por nada, sino porque todo el mundo sabe exactamente como es pasárselo bien saliendo de fiesta.
Lo gracioso fue que como no sabíamos llegar desde Cascorro hasta Santa Ana ni con el dichoso GPS, cogimos un taxi y ver a María la médica hablar con el taxista era un show, que pena que no la grabase en video.
Pues tras volver de fiesta, rato en el que eché a Juliana de menos porque en un principio iba a hablar con ella esa noche por internet, pues llegamos a mi casa, y me dispuse a arreglar el móvil de esta chica. Como a la afectada la iban a llevar en coche, dadas las horas de la madrugada, pues estuvieron esperando mientras se bajaba la ROM que había de instalarle en el móvil. Mis padres se mosquearon por el ruido que hicimos pero es que era inevitable. Imaginaos la escena. Y luego para colmo cuando le instalo la ROM resulta que esta no funcionaba así que optaron por irse mientras yo le dejaba el móvil en condiciones de una vez.
Digamos que lo que marca una noche de fiesta no es lo que pasa todas las veces sino lo anecdótico. Y desde luego he pasado un fin de semana como hacía tiempo que no recordaba.
Mas luego anoche vi una carta introducida debajo de mi puerta que indicaba que si el dia 23 no había pagado el alquiler que procedían a desalojar. El caso es que no hay mas opciones, que me voy de la casa y que fue bonito mientras duró pero volveré cuando haya saneado mis cuentas y mi cabeza. Ahora tengo mas objetivos pendientes pero por otro lado puedo priorizar los mas importantes que ya tenía. Que la Potra os acompañe. Ciao.

A vueltas con lo mismo

Creo que estoy cerca de llegar al jodido fondo de la cuestión. A estas horas no sé si debería estar poniendo lavadoras, escribiendo en el blog, viendo El Padrino por primera vez o dándole forma a ELIDUP, de la que por cierto, tengo nuevas ideas.

Veamos, ayer en el trabajo, cuando dije que me despertaba a las 4:30 de la mañana para ir a trabajar, les impactó que me levantase tan temprano y aseveraron que no hay persona humana que aguante ese ritmo, incluso casi llego a notar empatía con eso de que esté desganado y distraído en mi vida diaria. Quepa aclarar que, con frecuencia, cuando parece que vamos a iniciar un tema de conversación interesante, coge alguien y lo desvía.

Volvamos a marzo de este año. Le insinúo a mi madre que quiero volver a Madrid a cualquier precio, aun si es a costa de cobrar el paro y, lógicamente, mi madre se niega en rotundo. Yo estaba quemado del estilo de vida que llevaba, supongo, en el que no separaba trabajo de tiempo libre, aunque todos sabemos que se me da de lujo quejarme y ponerme excusas yo solo.

Busco casa y en lugar de lo que hace todo el mundo de buscar concienzudamente y comparar precios me meto cagando leches en la casa que valía menos dinero de toda Zaragoza y todo porque me dijeron que tenía que contestar rápido. Con dos cojones.

Tiempo atrás en noviembre, ya había yo adquirido una PSP go!, un ordenador portátil, un iPod Touch de 64 gb, el conjunto de PS Move y unos cuantos juegos todo esto a pagar en “cómodos” plazos, por culpa de la tarjeta del Corte Inglés. Así que cuando vi en la web del banco que podía acceder a un préstamo instantáneo no dudé en hacerlo. Así mismo tenía una tarjeta de crédito de la Fnac, que me dijeron, valía no solo para comprar a plazos con ellos sino para disponer de dinero a crédito directamente. Ahora sumadle viaje a Colombia, casa, moto caprichitos varios y no mirar cuanto dinero me queda en la cuenta cada vez que saco. A tomar por culo la bicicleta, me ha pasado lo mismo que a España, he especulado por encima de mis posibilidades y ahora el sueldo se me va entero en pagar plazos y gastos.

No solo eso, hay cosas a las que no renunciaría por nada del mundo tales como ADSL o teléfono móvil con internet, ya son más gastos.

Si, satisfacción a corto plazo y arrepentimiento poco después. Digamos que estaba satisfaciendo todas mis ansias pasadas a la vez, fruto de no saber controlarme con el dinero manda huevos.

Si le cuento todo esto a un psicólogo me daría unas pautas de conducta para variar mis hábitos y que todo volviese a su cauce, ¿no?

Dicha suposición se basa en que ya he pasado por eso. Y en que cuando yo tenía 12 años el psicólogo le vino de lujo a mi madre por un problema que tenía yo (¿WTF?).

Veamos, un médico, de la especialidad que sea le dices, tengo dolor de cabeza, tos, estornudos, mocos y fiebre. Y el médico te dice que eso es una gripe. Al psicólogo le dices los síntomas… ¡y no te dice lo que te pasa!

Tanto tu médico de cabecera como el psicólogo supuestamente son médicos profesionales, ¿no? Es más, además de decirte que tienes gripe, te dicen cómo se cura.

No pongo en duda que la psicología sea efectiva o no, lo que digo es que sabiendo lo que a uno le pasa, es más fácil obrar en consecuencia y no reincidir en caso de que se vuelvan a dar las circunstancias que te causaron ese estado anímico pues será más fácil identificarlas.

Yo, cuando creo saber lo que me pasa, me topo con una capa aun más profunda del problema. Ahora sé que la cosa no solo va de satisfacer inmediatamente mis deseos, es peor. También he caido en la cuenta de que cuando tomo decisiones, no las pienso, las hago y ya está. La extensa mayoría de las veces, lo que yo he convertido en un problema no lo hubiera sido si tan siquiera hubiese tomado las decisiones en frío. No hacen falta sesudos análisis de los pros y los contras sino simple y llanamente, pararme a pensar lo que decido. Así pasa, que siempre me toca ruborizarme y mirar hacia abajo cuando la gente me pregunta si no pensé en los contras de la decisión que estaba tomando, como no.

Aunque creo estar dando ya pasos para solucionarlo. Ya creo haberme dado cuenta de todo el problema. Aunque como ya, 27 años después, creo que me empiezo a conocer bien, y creo que ya conozco bastantes más causas de mi impulsividad, basta con no alimentarlas. Ya sé que me causa impotencia no tener amueblada mi cabeza y lo trato de suplir con parches que no hacen sino empeorar las cosas. Pasa por no querer alimentar, y nunca mejor dicho, mi satisfación inmediata comiendo, aunque supongo que ese es el menor de mis problemas ahora mismo. Pasa por no desear caprichos materiales, pasa por prescindir de tanto ir al cine y aprovechar el ADSL que para eso lo tengo y más cuando tengo tantas pelis antiguas por ver. Pasa por no bajarme juegos hasta reventar el iPod sino pasarme los que ya tengo, pasa por no desear tanto cacharrito y por reprimirme esos deseos que, a estas alturas ya no tienen nada que ver con cosas que llevase años deseando tener, sino con que a mi está chupado venderme la moto.

Ahora bien, sopesando que no me sobra de mi sueldo para comer, por gilipollas pero no me sobra, la mejor solución que se me ocurre es reunificar mis pagos. No es que lo esté deseando, es que prefiero una toba en la oreja a 20 latigazos al mes.

Por otro lado, hablaros de ELIDUP. Algunos ya sabéis lo que es, a la extensa mayoría os lo diré por Twitter más adelante, cuando pueda mencionar lo que significan esas siglas sin miedo a que me lo plagien. Deciros que me veía muy limitado por la localización y por los personajes así que, lo primero que voy a hacer es adelantar la cronología unos meses antes para poder profundizar más en los personajes y, de paso, poder empezar con algo más de acción. Lo segundo, es que, dado que no conozco lo bien que debiera los sitios en los que quiero localizar la novela (ups, se me escapó; guiño guiño), lo mejor es inventármelos, así no tengo que conocer ni su gente ni sus calles sino que surgirán de mi imaginación, y de esta manera no tendré que consultar el Google Maps para seguir escribiendo si bien esos pueblos ficticios sí estarán en países reales como por ejemplo, España.

Además, no sé si os he mencionado por aquí a mi vecino, sino lo hago ahora. Es un tío cuya ÚNICA afición es la música, si es que se le puede llamar afición a eso.

  1. Se jacta de que mi órgano Casio de 250 € es de juguete, y si no me lo pillé más caro es porque de momento para recuperar la soltura perdida durante años me vale
  2. Se jacta de que no sé improvisar y, aun siendo verdad, sé algo de solfeo y tengo buen oído para la música. (Tiempo atrás, me dio clases, aunque durante muy poco tiempo, el ex teclista de “Greta y los Garbo”) cosa que a mi hermano le dices acordes y los sabe tocar, él no.
  3. Después de semanas insistiéndome en que hiciese música con él, llego a su casa y lo único que sabe hacer es empalmar loops, igual que yo en mi época de experimentar con el Music de la PlayStation o con el Fruity Loops que regalaban con los cereales de Kellog’s. Que ojo, que no es que yo sí sepa, es que para mí hacer música es crear algo por ti mismo, no algo enlatado, eso yo también lo sé hacer.

De momento me quedan muchas cosas por hacer y no he empezado, así que como ya he terminado con el blog, lo publico y a cenar, que ya es hora. Que la Potra os acompañe. Ciao

Llevo años cagándola y años huyendo de mis problemas poniendome excusas, tomándomelo con calma y demás mecanismos de defensa mentales. Pues al carajo, voy a mencionar esa palabra a la que tanto miedo tenía, sacrificio. Ya basta de sentir lástima de mi mismo y de subestimar mis posibilidades. Pero sobre todo y lo más importante, basta de teatralizar todo lo que en mi blog propongo cada vez que me entra el “mecagüen” dios y que luego lo pienso en frío y se queda como estaba.

Me estaba acordando de un hecho que cobra más trascendencia ahora que sé por qué lo hice. En plena instrucción, el primer día de maniobras nos metieron algo de caña para que no nos confiáramos y yo le vi las orejas al lobo. Tuve los cojones, aunque en realidad no tantos, de decir delante de todo mi pelotón que yo no estaba ahí por vocación. Eso fue para mi un arma de doble filo, pues me aliviaba saber que tenía con quien compartir la carga, pero claro, lo malo es cuando la gente sabe de tí más de lo que debe. Y eso es lo que me pasa, que cuando me agobio, le cuento lo que me pasa al primero que pillo, claro que en el momento no pienso en las consecuencias. Eso es símbolo de que no tengo lo que hay que tener para resolver mis problemas solito, que siempre he tenido a alguien detrás empujándome y eso es lo que, a veces sin darme cuenta, busco a toda costa.

Bueno, pues yo solo, me he buscado problemas tan gordos que no puedo pedir a nadie que se implique y yo solo, me cueste lo que me cueste, voy a salir de ellos.

Varias son las causas, todo el mundo me dice últimamente y yo lo llevo insinuando en mi blog unas pocas entradas que con lo bien que se me da hacer según que cosas, buscase fuentes de ingresos dedicándome a esas cosas que se me da bien hacer. Y pues si me gustan el cine, la fotografía, la música, la literatura y los videojuegos está claro que tengo salidas, pero claro, no a corto plazo, menos aun si no he hecho nada. Pero claro, apenas buscaba vías de escape. He recibido elogios por lo bien que escribo en mi blog y, recuerdo hace años me cascaron un 10 en el instituto, en concreto mi profesor de tecnología, viendo que no había manera de sacarme de mi mundo, me pidió que le hiciese un organigrama sobre una idea que tenía para un videojuego que se iba a llamar “La expedición”, idea que se quedaría en un guión literario (más literario que guión) del que solo escribí 71 páginas y que aun conservo, pero que no continué, dado que la historia tal y como la tenía concebida, forzaba la aparición de gazapos lo que la convertía en absurda e inverosímil. Siempre he dicho que quiero retomarla, a lo mejor ahora es el momento. Claro yo como un gilipollas siempre he pensado a lo grande y cuando talo ese árbol que no me deja ver el bosque me doy cuenta de que debo empezar desde la modestia, desde abajo, desde ese tan incómodo sacrificio al que tanta alergia le tengo. Eso por un lado, y bueno, también tengo medios para crear videocreaciones, para hacer música y para hacer fotos, no muy buenas, pero los tengo. Respecto a los videojuegos no me queda más cojones que aprender y eso se llama carrera universitaria o academia y cuesta un pastizal en ambos casos. Y quizá y solo quizá, si consigo ser conocido en alguno de esos ámbitos o disciplinas, podré empezar a lucrarme. El objetivo es ese ¿no? Pero por desgracia no puedo contar con él. Necesito más fuentes de ingresos y se me ha ocurrido también pluriemplearme por las tardes. Así que no voy a parar quieto, y lo temo más que a un nublao, pero para bien o para mal, es lo que necesito.

Otra razón, quizá la más poderosa, es la que va más allá. Después de redimir mis defectos vendrá algo más importante y es mi novia, Juliana, quien espera paciente a 8000 km de aquí poder venirse a España y vivir juntos como está mandado. Sea como fuere, o venzo el miedo o no voy a tirar p’alante ni a la de tres. Que la Potra os acompañe. Ciao.

A dream within a dream

Escuchando “Dream within a dream” de Hans Zimmer

Joder como mola la brisa matinal con la moto, de buena gana me daba una vuelta más larga de no ser porque tengo que prepararlo todo antes de irme, pero es que esa brisa y, pues, que parece que mi mudanza mental está empezando, aunque pocos, a dar frutos, pues hace que esté inspirado para escribir algo antes de largarme a Madrid, yo siempre tan temerario hay que joderse.

Ayer para comer me curré, con lo que tenía, unos contramuslos asados, que, para ser el primer asado que me curro me supo bastante rico, ya ves tu, ajo, perejil y caldo precocinado así que os parecerá a todos una gilipollez, pero me siento orgulloso de que me empiece a sentar bien la independencia, de hecho esta era una de las cosas que más ilusión me hacía de vivir solo, saber cocinar.

No sé, tengo la sensación de que, aunque queda mucho por hacer, he comenzado a redimirme y ahora queda lo mejor, lo más interesante, y me atrevo a decir por primera vez en meses, que afronto estos pequeños retos con ganas.

Por otra parte y no menos importante, y sé que más de uno se lo tomará a guasa, tengo ganas de hacer algo grande, no sé, conseguir algo de notoriedad a nivel artístico. Tengo los medios de difusión y ayer vi un teclado Casio de 2º mano por 89 y como se me crucen los cables cae, aunque a decir verdad quiero algo así pero de esos de ahora que tienen conexión midi con el ordenador. Pero no solo en lo que a música se refiere, me encanta la fotografía y debería empezar a hacer videocreaciones ya. Hace años, en el extinto festival Evantec (gilipuertas los paletos que dijeron que veníamos a dejar el pueblo hecho un asco) vi cosas que me gustaron bastante y es un poco la vía por la que me gustaría experimentar.

La razón por la que me ha dado el venazo es porque mi hermano, a quien admiro, me dice que tengo un buen coco y una imaginación prodigiosa… pues hombre, sí es verdad que tengo ganas de canalizar eso hacia alguna parte. Eso y que, viendo las herramientas para difundirme de las que dispongo, entiéndase redes sociales, pues quiero que sirvan para alguna razón, no solo para ver quién ha actualizado. Y bueno, dispongo de los conocimientos necesarios si bien lo mío con los cursos tiene delito, pero eso ya lo solucionaré más adelante. Así que no me demoro más, que ganas tengo, pero tambien tengo que dejar todo listo, que no voy a aparecer hasta el domingo por aquí. Que la Potra os acompañe. Ciao.

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